Juego: gane cuanto pueda.



La profesora de bases psicopedagógicas para la inclusión de alumnos con necesidades específicas nos dividió en cuatro grupos según estábamos sentados en la clase para realizar un juego. Este juego denominado “gane cuanto pueda”, tiene realmente varios objetivos:
  •        Aprender a valorar la cooperación como fórmula según la cual todos ganan.
  •        Reflexionar en torno al tema de la cooperación, por lo sentimientos provocados durante el juego.
  •    Observar los mecanismos de competición y cooperación que pueden darse en el seno de un grupo.

El juego consistía en que cada grupo contaba con 75 puntos, de los cuales 50 se los quedaba la banca o profesora, en nuestro caso. Por lo que partíamos de 25 puntos para comenzar a jugar. Cada grupo tenía dos tarjetas, el color rojo y el color negro. El juego consta de 10 rondas, en cada una de las rondas cada grupo debía elegir una de las tarjetas según la elección de todos los integrantes, y en cada una de las rondas podías ganar o perder puntos dependiendo de la elección de todos los grupos. Así cada uno de los grupos en tres minutos debía elegir la tarjeta del color que querían apostar y dárselo a la profesora.

Las posibles ganancias de cada ronda eran:

ELECCIONES
PÉRDIDAS Y GANANCIAS
4 Negros
Cada grupo pierde un punto.
3 Negros
1 Rojo
Cada grupo que escoge NEGRO gana 1 punto.
Cada grupo que escoge ROJO pierde 3 puntos.
2 Negros
2 Rojos
Cada grupo que escoge NEGRO gana 2 puntos.
Cada grupo que escoge ROJO gana 2 puntos.
1 Negro
3 Rojos
Cada grupo que escoge NEGRO gana 2 puntos.
Cada grupo que escoge ROJO pierde 1 puntos.
4 rojos
Cada grupo gana 1 punto.

A medida que pasaban las rondas en las que podía haber comunicación entre grupos, los puntos de podían multiplicar por tres, cinco o diez de manera positiva o negativa.

En cada ronda debíamos apuntar en una tabla los puntos que íbamos obteniendo o restando para saber cuántos puntos llevábamos. En nuestro caso esta tabla fue:


Al principio el juego fue divertido y tenso porque todos los grupos queríamos ganar. Pero cuando empezaron a llegar las negociaciones entre los diferentes grupos, hubo mucha tensión entre algunos compañeros, e incluso llegando al enfado y la recriminación. En definitiva, fuimos egoístas para tratar de ganar todos los puntos que pudiésemos, e incluso de perjudicar o poner dificultades a los demás.  

Al finalizar el juego, dos grupos quedaron empatados a puntos, y la profesora nos preguntó que quien había ganado, y de que trataba el juego. Por lo tanto, comenzamos a reflexionar sobre el sentido de la actividad y la forma en la que nosotros lo habíamos llevado a cabo. Gracias a la profesora caímos en que la finalidad del juego no era ganar a los demás grupos y tener el mayor número posible de puntos, si no que teníamos que ganar todos los grupos cuanto pudiésemos frente a la banca que ese había quedado nuestros 50 puntos y no nos lo iba a devolver.

La mayoría de los grupos tarde o temprano nos dimos cuenta que la opción mas segura de ganar era sacar negro, porque era aquella con la que nuestro equipo casi nunca saldría perdiendo. Sin embargo, la profesora al final del juego nos explico que la mejor opción era escoger siempre rojos a nivel colectivo, de manera que todos siempre pudiésemos ganar a la banca.

Por lo que todos los grupos habíamos estado de forma egoísta sin pensar en colaborar conjuntamente para que todos los grupos sacásemos el mayor beneficio de puntos posibles. 

En resumen, me ha parecido un juego muy interesante en cuanto a la finalidad principal, que muestra como la sociedad estamos en completa competitividad individual  de nuestro día a día, en lugar de pensar en colaborar todos con todos para sacar un mayor beneficio común para nuestra supervivencia.

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